p.mairal

A veces lo que más me termina gustando de los viajes a congresos literarios es cuando me llevan a escuelas o liceos. Porque en los lugares más académicos y universitarios suele haber un speech preparado de antemano, una serie de conceptos ya dispuestos para que el invitado llegue y calce dentro, sin sorpresas. En cambio en los colegios siempre surgen temas inesperados, la curiosidad está en el aire, incluso la posibilidad de no lograr ningún tipo de comunicación con los estudiantes y pasarla mal. Esa sensación de que nada está dado por sentado te mantiene alerta. En Francia, hace un mes, estuve en el Lycée Jean-Puy en Roanne. Los chicos hablaban un poco de castellano y yo un poco de francés, y ahí, a mitad camino, pudimos entendernos. Hablamos de la poesía que mete su época dentro del poema, de la necesidad de usar la literatura para la propia experiencia y viceversa, de la dificultad de elegir a los 17 años lo que querés hacer el resto de tu vida, y varios temas más. Les mando un saludo muy grande a todos ellos y a la profesora Marie-Noëlle Metton-Bourchei.