Kilómetro 11
por P.M.
“Un micro embistió un caballo
a la altura del kilómetro 11“
en medio del chamamé
se les cruzó un tobiano
la ruta antes del alba sin estrellas
a ciento diez por hora
un caballo atrapado en el relámpago
los faros
los cuatrocientos kilos de potro distraído
matungo sofrenado
caballito de plomo
y el micro es un tren bala de acrílico de lata
potrillo al parabrisas
córdoba buenos aires
boleto treinta pesos
directo al corazón de la república
todo el confort video coche cama
embestir el caballo de los sueños
¿quién soñó ese caballo?
¿cuál de los pasajeros lo soñaba?
el sueño del caballo en primer plano
para las veinte treinta antes del corte
se atravesó al tranquito
ese pasado
patriótico cuadrúpedo
tobiano se estampó en el chamamé
se quedó en la canción
la radio para no entregarse al sueño
del kilómetro once
los animales sueltos
el micro una acordeón
y el tobiano en el aire
y el micro a la banquina
volcado sobre el pasto
el micro echado
pastando en el verdor
abollado desmayado
el chofer con la venda sobre el ojo
dice gracias a dios
no hubo víctimas que lamentar
sólo el tobiano santo
un poco más allá de la banquina
tirado entre los pastos contagiado
del infinito sueño del pasaje
(Publicado en la antología “Hotel Quequén“, editorial Sigamos Enamoradas, 2006.)
Las 10 preguntas
Mairal: imaginación y vértigo
GLENDA VIEITES
“Cuando tenía 19 años sentí que quería provocar en otros lo que los escritores provocaban en mí. Había largado el ciclo básico de medicina, y en casa simulaba que seguía yendo a la facultad, pero me iba todas las mañanas al bar de Ciudad Universitaria y me llevaba cuentos de Cortázar y Borges. Ahí empecé a leer con otra mirada, como los chicos cuando desarman los juguetes”. Así inició Pedro Mairal su relación con la literatura.
Mairal nació en Buenos Aires en 1970. Es Licenciado en Letras por la Universidad del Salvador, donde trabajó como profesor adjunto de Literatura inglesa. Su primera novela, Una noche con Sabrina Love (Aguilar, 1998) recibió el Premio Clarín y fue llevada al cine en 2000, bajo la dirección de Alejandro Agresti. El libro cuenta la historia de un adolescente que vive en un pequeño pueblo del interior y gana un concurso para viajar a Buenos Aires y pasar una noche con Sabrina Love, la estrella porno del momento.
También publicó el libro de cuentos Hoy Temprano (Aguilar, 2001), y dos títulos de poesía: Tigre como los pájaros (Botella al mar, 1996) y Consumidor Final (Bajo la luna, 2003). En su última novela, El año del desierto (Interzona, 2005) dibuja una Buenos Aires devastada en la que los baldíos avanzan hacia la ciudad y el tiempo retrocede velozmente.
La crítica italiana llegó a definirlo como “un Kerouac de las Pampas”. Y el diario El País de España dijo “Mairal es un analista mordaz de las costumbres de su sociedad. Su discurso recuerda la novelística de Osvaldo Soriano, por su énfasis en los diálogos, el humor y el ritmo de la prosa”. Su obra ha sido editada y publicada en Francia, Italia, España, Portugal, Polonia y Alemania. Como muchos escritores de su generación, tiene su propio espacio en la Web en el blog: http://www.pedromairal.blogspot.com/
Mairal siempre está cerca de la poesía. En la Web se consiguen muchos poemas breves y trabajos más extensos en los cuales es posible rastrear la influencia de poetas como Leónidas Lamborghini, Ricardo Zelarayán, Héctor Viel Témperley y cierta evolución del surrealismo vernáculo. Rumores inversosímiles le adjudican artificios poéticos de métrica perfecta que recuerdan las páginas más libidinales de Catulo y otros pornógrafos griegos. Actualmente es una de los principales operadores del blog colectivo www.elremiseroabsoluto.blogspot.com
-¿Cuál es el primer libro que recuerda haber leído?
-Mancha y Gato, de A. F. Tschiffely, o Bomba en el río subterráneo.
-¿Cuál es su autor favorito vivo?
-García Márquez.
-¿Qué libro se llevaría a una isla desierta?
–Viaje al fin de la noche, de Céline, en la traducción española, para no extrañar a la humanidad y de paso enloquecer lo antes posible mirando el horizonte y repitiendo palabras como “gilipollas”, “hostias”, “cachondón”, “chollete”, “venga”, “listillo”.
-¿Cuál es el último libro que leyó o qué está leyendo en este momento?
–Breve historia de la literatura argentina, de Martín Prieto.
-¿Qué libro reciente no pudo terminar de leer?
–París no se acaba nunca, de Vila-Matas, pero me pasa con casi todos los libros.
-¿Qué libro quisiera releer pronto?
-Los cuentos de La nueva galantería, de Gervasio Landívar.
-¿Cuándo escribe?
-Cuando puedo, cuando tengo ganas. Si es narrativa, mejor a la mañana. Si es poesía, cuando sea.
-¿Quién debería ser el próximo Nobel?
-No sé. Algún poeta desconocido, de las antípodas.
-¿Cuáles son sus rituales o supersticiones a la hora de escribir?
-Apago la música y trato de controlar el impulso de chequear los mails cada tres minutos.
-¿Cuál es su comienzo favorito de la literatura universal?
-“Como cenizas, como mares poblándose…” de Residencia en la Tierra, de Neruda; o “Now is the winter of our discontent…” de Ricardo III, de Shakespeare.
España
Polaco
Daniel Montero ma siedemnaście lat, jest sierotą, pracuje w przetwórni kurczaków, a nocami ogląda programy porno w telewizji. Gdy nieoczekiwanie wygrywa nagrodę-spędzenie nocy z Sabriną Love, słynną gwiazdą porno-nie wierzy własnemu szczęściu. Wyrusza do odległego Buenos Aires, gdzie w hotelu czeka na niego Sabrina. Podróż autostopem, niebezpieczna i pełna przygód, będzie jednocześnie jego podróżą ku dojrzałości, pomoże mu dokonać wyborów i odnaleźć swoje miejsce w życiu.
Portugués
Título original: Una noche con Sabrina Love
Como nunca mais começava o espectáculo de Sabrina Love, Daniel percorria os sessenta canais roubados à TVCabo, deixando as imagens durar apenas alguns segundos. Um locutor, o fundo do mar, umas girafas, uma perseguição de automóveis, mulheres venezuelanas a falar, lava vulcânica, as auto-estradas na madrugada espanhola, um homem com cara de terror, umas mão a enfeitar um bolo. Passamos entã. Tu nunca poderás. Most incredible and amaz. Tástrofe dos úl. Allora il vecchio. Um corte super. A planura do. Pára, Laurinha. Uma única história, a toda a velocidade, na qual o sol do mapa de satélite do boletim meteorológico brilhava sobre o documentário do Quénia onde os leões copulavam mostrando os dentes, na mesma posição que o par norte-americano do canal pornográfico, que também mostrava os dentes e fechava os olhos, como se quisesse esquecer a imagem daqueles iraquianos no noticiário apontando as metralhadoras ao arqueiro argentino, que caía de joelhos e levantava os braços porque sabia que iam fuzilá-lo, e que via toda a sua vida passar-lhe diante dos olhos num clarão, a começar pelos desenhos animados da infância. Uma história infinita que Daniel acelerava como que a tentar apurar o tempo que faltava para o programa de Sabrina Love. Apenas se detinha no beijo de algum par que começava a despir-se na penumbra azulada de um filme série B, desejando que o fumo que saía pela chaminé fundida com a fachada de um edifício se demorasse, em pleno dia seguinte, e que a actriz fizesse um grande esforço para manter o lençol à altura das clavículas.
– Sim, Avó.
– Que fazes levantado?
– Tinha sede.
– Não, avó, tenho que dormir – disse, e bebeu a água com grandes goles.
– Vais trabalhar amanhã?
– Sim, daqui a duas horas, às cinco.
– Mas, Daniel, é mesmo noctívago, nunca tens sono. A tu mãe dizia que nasceste…
– …com os olhos abertos.
– Sim, com os olhos abertos. Trata de dormir um pouco – disse-lhe, e ajeitou-lhe a franja para o lado passando-lhe a mão pelo rosto.
Suportou a carícia, disse «até amanhã» e saiu para o pátio, aborrecido.
– Danielito, a tua irmã vem cá hoje à tarde fazer a limpeza, não deixes a tua porta fechada à chave.
– Com isto vêem-se todos os canais? – perguntou Daniel, já abraçado ao aparelho.
– Sim, o pornográfico também – disse-lhe o gordo Carboni. Despachou-o, fechou o portão de chapa e, na estrada de terra à torreira do sol, Daniel ouviu-o gritar-lhe, trocista:
– Vais ficar cego, miúdo!
Italiano
Lo show di Sabrina Love non era ancora cominciato e Daniel faceva zapping tra i sessanta canali pirata della sua tv via cavo, lasciando passare appena pochi secondi tra un’immagine e l’altra. Un tizio che parla, il fondo del mare, colli di giraffe, un inseguimento di macchine, donne del Venezuela che discutono, lava vulcanica, autostrade spagnole all’alba, il volto di un uomo terrorizzato, due mani che decorano una torta. Passiamo quin. Tu non potrai mai. Most incredible and amaz. Tastrofe degli ulti. Allora il vecchio.1 Un taglio splendido. La pianura del. Fermati, Laurita. Una storia unica a tutta velocità, in cui il sole della cartina meteorologica satellitare brillava sul documentario del Kenya, dove i leoni si accoppiavano mostrando i denti nella stessa posizione dei due americani del canale pornografico che mostravano anche loro i denti e chiudevano gli occhi quasi volessero dimenticare l’immagine del telegiornale di quegli iracheni che puntavano i loro mitragliatori su quel portiere argentino che cadeva sulle ginocchia e rivedeva allora tutta la sua vita in un lampo a partire dai cartoni animati della sua infanzia. Una storia infinita che Daniel accelerava quasi cercando di affrettare il tempo che lo separava dal programma di Sabrina Love. Si tratteneva solo sul bacio di qualche coppia che cominciava a spogliarsi nella penombra azzurrata di un film di serie b, sperando che le riprese del fuoco nel caminetto rallentassero un po’ e non sfumassero subito nella facciata di un edificio in cui l’attrice il mattino seguente si sforzava di mantenere il lenzuolo all’altezza delle clavicole.
«Sì, nonna.»
«Che ci fai in piedi?»
«Avevo sete.»
«No, nonna, devo andare a dormire» rispose, e bevve l’acqua a grandi sorsi.
«Domani devi lavorare?»
«Sì, tra due ore, alle cinque.»
«Ma Daniel, che tipo notturno sei, sempre in piedi. Tua madre sperava che nascessi…»
«… con gli occhi aperti.»
«Già, con gli occhi aperti. Cerca di dormire almeno un po’» gli raccomandò spostandogli la frangia su un lato e accarezzandogli la guancia.
Sopportò la carezza, disse: «A domani» e passò rapidamente nel corridoio.
«Danielito, domani sera viene tua sorella a pulire, non lasciare la tua camera chiusa a chiave, mi raccomando.»
Daniel entrò nella stanza e si chiuse dentro.
«Con questo si possono vedere tutti i canali?» domandò Daniel, già abbracciato all’apparecchio.
«Sì, anche quello porno» gli rispose Carboni il Gordo; quindi lo salutò, chiuse il portone di lamiera e sotto il sole, nella strada sterrata, Daniel sentì che gli gridava ridendo:
«Attento a non rimanere cieco, ragazzino!»
Textos en antologías
Cuento “El hipnotizador personal“, en La joven guardia, Norma, 2005. *
“El viaje de la profesora Bellini”, en Cuentos de mujeres solas, Alfaguara, 2002. *
Fragmento de Una noche con Sabrina Love, en “Love for Sale, Erotische Phantasien”, Knaur, Denmark, 2002. Comentario en Amazon *
Antología de poesía “Hotel Quequén”, editorial Sigamos Enamoradas, 2006.Nota en diario Página 12. Poema “Kilómetro 11“
Entradas recientes
Archivos
- agosto 2016
- mayo 2016
- diciembre 2015
- octubre 2015
- octubre 2014
- septiembre 2014
- agosto 2014
- enero 2014
- diciembre 2013
- junio 2013
- marzo 2013
- enero 2013
- julio 2012
- junio 2012
- mayo 2012
- abril 2012
- marzo 2012
- abril 2011
- enero 2011
- noviembre 2010
- abril 2010
- febrero 2010
- enero 2010
- diciembre 2009
- noviembre 2009
- septiembre 2009
- julio 2009
- marzo 2009
- diciembre 2008
- noviembre 2008
- octubre 2008
- septiembre 2008
- agosto 2008
- julio 2008
- junio 2008
- mayo 2008
- abril 2008
- marzo 2008
- febrero 2008
- enero 2008
- diciembre 2007
- noviembre 2007
- octubre 2007
- septiembre 2007
- agosto 2007
- julio 2007
- junio 2007
- mayo 2007
- abril 2007
- marzo 2007
- febrero 2007
- enero 2007
- diciembre 2006
- noviembre 2006
- octubre 2006
- septiembre 2006
- julio 2006
- junio 2006
- mayo 2006
- abril 2006
- marzo 2006
- enero 2006
- diciembre 2005
- noviembre 2005
- octubre 2005
- septiembre 2005
- mayo 2005
- febrero 2005
- octubre 2004
Categorías
- agenda
- antologias
- bogota
- Capitulos On Line
- cine
- collages
- columnas
- cuentos
- desierto
- deutsch
- ediciones y traducciones de salvatierra
- El año del desierto
- El equilibrio
- El gran surubi
- english translations
- ensayos
- entrevistas
- escuelas
- fotos
- fotos de prensa
- francés
- futbol
- greek
- Hoy temprano
- impreso en argentina
- Italiano
- La uruguaya
- La uruguaya
- Nederlands
- novela
- Pedro Mairal
- poemas
- poesía
- polski
- portugués
- recensioni
- recomendados
- Reseñas de El gran surubí
- Sabrina Love
- salvatierra
- Thai
- Tigre como los pájaros
- turco
- Uncategorized
- Uruguay













Comentarios recientes